CASPE. ARAGÓN. AUTONOMÍA 50.º aniversario de la concentración autonomista de julio de 1976 y 90.º aniversario del Estatuto de Caspe
UN MURAL QUE CONMEMORA EL MEDIO SIGLO DE LA MULTITUDINARIA JORNADA AUTONOMISTA CELEBRADA EN CASPE EN 1976
Alberto Serrano Dolader

Mural de Churrero. Foto ASD.
El mural que está contemplando roza los 60 m². En 2026, el Centro de Estudios del Bajo Aragón-Caspe (de la fundación IFC), rememora con él la jornada autonomista e interpartidista que hace medio siglo, el 4 de julio de 1976, reunió en la Ciudad del Compromiso a miles de personas, en uno de los actos más notorios y representativos de la Transición en Aragón.
Obra de José A. Pérez Sancho (Churrero), inspirada en una fotografía de Alejo Lorén Ros, muestra al cantautor Joaquín Carbonell interpretando, en aquel 1976, canciones reivindicativas de democracia plena y autogobierno en el festival de música aragonesa que tuvo lugar en la explanada del colegio Compromiso de Caspe.
CASPE, 4 DE JULIO DE 1976
Con Franco muerto desde noviembre de 1975, su Régimen sigue impregnando aún todas las parcelas de poder y continúa siendo momento de lucha. Reforma o Ruptura son los dos caminos que evalúa la sociedad y su élite dirigente para que el pasado quede atrás.
Libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía es la exigencia más coreada en los primeros tiempos de un cambio político que se impondrá por pura necesidad. En las tres provincias se escucha, cada vez con mayor frecuencia, la consigna Aragón unido, jamás será vencido.
El Seminario de Estudios Aragoneses, entidad cultural fundada en Zaragoza a finales de la dictadura, promueve actuaciones tendentes a analizar la realidad social de la comunidad y lanza propuestas de actuación para caminar hacia un futuro democrático, lo más inmediato posible, en el que imperen la tolerancia y la justicia social.
Este colectivo cívico (del que hoy es heredero el Rolde de Estudios Aragoneses), apoyado por más de medio centenar de asociaciones de todo tipo, impulsa la realización en Caspe de una jornada festiva, pero también de análisis, en la que se conmemorará y reivindicará la herencia de la propuesta de un Estatuto de Autonomía de Aragón, que se redactó en Caspe en 1936 —hacía entonces, en 1976, cuarenta años— y que la Guerra dinamitó
Tras superar una cremallera de dificultades y de iniciales prohibiciones, se consigue la autorización. El domingo cuatro de julio de 1976, Caspe se convierte en el epicentro de Aragón. Andalán asegura que se congregan 10.000 personas, El Noticiero habla de 8.000, Heraldo considera que fueron más de 6.000, Hoja del Lunes calcula 5.000 y la revista Fuerza Nueva no contó más de 2.500. Desde Zaragoza se desplaza un tren especial a Caspe, llegan una veintena de autobuses y cientos de coches particulares.
“Era casi la cuadratura del círculo —evocará el periodista José Juan Chicón—. Manifestarse cuando la gente no se podía manifestar y, sobre todo, organizar un mitin cuando no se podían celebrar mítines. El contenido y la densidad gozosa de aquel día, era para disfrutar del ejercicio de la libertad, de la libertad de estar en las travesías y reivindicando, diciendo ¡aquí estamos!».
Banderas aragonesas y pancartas desfilan por las vías más céntricas, al ritmo de los actos programados o del lúdico ir y venir de sus portadores (no en una manifestación, no hay autorización y no se quieren dar excusas para una suspensión). Además de la ya indicada reclamación de autogobierno, no pocos enarbolan mensajes contra el trasvase del Ebro o la implantación de centrales nucleares en el territorio (por entonces se estaba gestando DEIBA, la Asociación de Intereses del Bajo Aragón, que presidirá el caspolino Florencio Repollés Julve).
Banderolas, camisetas y pañuelos, bolsas y macutos, pegatinas y escarapelas; se respeta el acuerdo de no repartir propaganda de partidos (solo en algunos momentos se distribuye prensa alternativa). Caspe vuelve a vivir una jornada histórica.

En las puertas del cine Lucero. Archivo DPZ-Sanchez Millan.
POR LA MAÑANA, MITIN AUTONOMISTA
Por la mañana del 4 de julio de 1976, a partir de las 11,30 y durante más de dos horas, en el cine Lucero se desarrollan las intervenciones programadas en lo que Andalán calificaría como el primer mitin público, antifascista, multitudinario y con la más alta cota de libertad de expresión alcanzada hasta el momento en esta tierra. En el patio de butacas y en el gallinero no cabe una persona más, ocupados también pasillos y zonas laterales, y hasta el mismo faldón de la mesa presidencial. Se instalan altavoces en el exterior para que varios cientos de personas que no han cabido puedan atender el desarrollo del acto.
En la sala cuelgan dos docenas de pancartas de confección artesana. Aragón por la libertad de los pueblos de España, proclama la ubicada en lugar principal, dando fondo a quienes van a intervenir. En primer lugar, toma la palabra Santiago Lorén Esteban (decano del Colegio de Médicos, una de las entidades solicitantes del permiso oficial), que lee un texto introductorio preparado por el Seminario de Estudios Aragoneses:
Caspe es hoy algo más que un nombre. Caspe, como se ha repetido hasta la saciedad, es un símbolo para todos nosotros. habitantes de una región en trance de ser desguazada. (…) Autonomía significa capacidad de gestión por parte de la región, no solo en aspectos administrativos, sino también políticos, económicos y jurídicos.
Con auditorio predispuesto, se corean proclamas como ¡Aragón! ¡Libertad! ¡Amnistía! ¡Estatuto de autonomía! o El agua no se quita, Aragón la necesita, por subrayar dos ejemplos. Uno a uno, toman el micrófono los otros nueve integrantes de la mesa: Lorenzo Barón Ciprés (CCOO), Vicente Cazcarra Cremallé (PCE), Emilio Gastón Sanz (PSA), José Ignacio Lacasta Zabala (MC), Santiago Lagunas Mayandía (independiente, decano del Colegio de Arquitectos), Fernando Moliné Fernando (sindicalista agrario de la naciente UAGA), Julián Muro Navarro (PSDE), Ramón Sáinz de Varanda (PSOE) e Ildefonso Sánchez Romeo (Partido Carlista). ¡Ni una sola mujer!, algo hoy impensable, lo que motivará inmediatas muestras de descontento.
Además de la principal demanda, la autonomía, en los discursos desfilaran argumentos en favor de la clase trabajadora, de los agricultores; se muestra el apoyo a los presos políticos, a la reapertura del ferrocarril del Canfranc; se critican los desequilibrios regionales que favorecen la emigración y, con especial intensidad, se pide la retirada de la presencia americana en la base aérea de Zaragoza.
Acto político en el Lucero. Foto Teodoro Ruiz.

Emilio Gastón toma la palabra. Foto legado E.G.

No queda sitio ni en el gallinero. Foto T.Ruiz.
POR LA TARDE, FIESTA MUSICAL REIVINDICATIVA
El acto más popular y masivo del caluroso (también encapotado algunos ratos) 4 de julio de 1976 fue el festival de música aragonesa que, a partir de las seis y media de la tarde y hasta cerca de las 9 de la noche, llenó el inmenso patio de recreo (2.200 m2) del colegio público Compromiso de Caspe. En una época esplendorosa y de eclosión para los cantautores, por allí desfilaron Joaquín Carbonell, Tomás Bosque y La Bullonera (Labordeta luchaba contra una afonía). Por el escenario también pasaron los llamativos danzantes de Yebra de Basa y la privilegiada garganta de José Iranzo (Pastor de Andorra). Además, se animaron, de forma espontánea, el joven de la localidad Arturo Alcaine Camón y dos joteras: Carmen Magallón y la caspolina Angelines Fontoba, a quien a compaña con la guitarra Joaquín Cirac Caballud.
Los cineastas aragoneses Alberto y Julio Sánchez Millán filmaron en el festival (sus cámaras no pararon de grabar los acontecimientos que se sucedieron desde primeras horas de la mañana). José Antonio Páramo dirigió las tomas captadas por un equipo de TVE y Félix Serrano Repollés, aficionado local, lo hizo con su máquina de Super 8 (de este metraje se destiló un más que meritorio reportaje de tres minutos, a todo color).
Como ha quedado indicado, el mural conmemorativo que el 23 julio de 2026 inaugura el CECBAC (Centro de Estudios del Bajo Aragón-Caspe), congela un instante de esta multitudinaria cita con los cantautores. De siete metros de alto por ocho de ancho, aproximadamente, se emplearon casi 30 kilos de pintura para realizarlo.
La figura principal es la de Joaquín Carbonell con su guitarra. Firma la obra pictórica José Antonio Pérez Sancho (Churrero), que contó con la colaboración de Marta Barrios Gómez-Calcerrada:
Elegí un estilo al que hoy denominaríamos tipo novela gráfica española de los años setenta, muy acorde con el acontecimiento que se plasma. Tratamos de conseguir un resultado llamativo en colores, que resultara visualmente sencillo y, por lo tanto, fácil de recordar. Se ha tenido muy en cuenta que, al lado, está el colegio Compromiso y los cientos de niños que lo contemplarán a diario digieren mejor estas formas que las que hubiese exigido una concepción más realista de la imagen plasmada.
La cita de afirmación aragonesa celebrada en Caspe el 4 de julio de 1976 fue un éxito, con un comportamiento cívico excelente por parte de los ciudadanos. La vigilancia de la Guardia Civil fue discreta y prudente.
Al hacer balance, Andalán se referirá al sorprendido pueblo caspolino. Efectivamente, entre los miles de personas que acudieron a los principales hitos, apenas figuran algunas docenas de caras locales. El periódico aragonesista añade: Caspe fue telón de fondo, pero no aportó ninguna pancarta (…) En Caspe había miedo o recelo o trauma mantenido de catástrofes con cuarenta años de antigüedad.
En todo caso, la jornada despejó miedos y despertó inquietudes. La presencia en multitud de gentes venidas de todo Aragón alentó de manera definitiva el dinamismo social de los caspolinos.

Patio del colegio Compromiso. Foto T.Ruiz.

Banderas aragonesas en el patio del colegio. Foto Alejo Lorén.

La Bullonera en acción. Foto El Noticiero.

Carbonell. Foto de Alejo Lorén, en la que se inspira el mural de Churrero.

Angelines Fontoba canta una jota acompañada de J.Cirac. Foto A.Lorén.

